Agustín Portolés: “El cambio de sede en 1982 fue muy importante, pasamos de un club pequeño a uno cien veces más grande”

Agustín Portolés ha puesto punto y final a un larga, dilatada y ejemplar trayectoria en el Real Club Náutico Valencia. Nada más y nada menos que han sido 52 años que ha estado en la casa, empezando desde muy joven como botones hasta llegar a ser el contramaestre del RCNV.

Aunque le ha llegado la hora de dar un paso al lado, el seguirá en el Club porque es su casa. A partir de ahora, su objetivo es seguir haciendo cosas, mantenerse activo, seguir manteniendo el contacto con sus amigos y socios, al mismo tiempo poder disfrutar de su deporte favorito como es la pesca.

Una vida por y para el Club. ¿Cómo fueron tus comienzos?

Llegué al Real Club Náutico de Valencia muy jovencito, un 30 de septiembre de 1969. He pasado por muchos departamentos, empezando como botones, pasando por personal de oficina, marinero, socorrista, auxiliar de contramaestre y concluyendo como contramaestre. Es lo que he hecho hasta el día de hoy en el que debo poner punto y final, me ha llegado el momento de tener que dar un paso al lado, jubilarme un 4 de julio de 2021.

52 años dan para mucho…

En toda esta trayectoria se han vivido, y he vivido, buenos y malos momentos, días complicados y de mucho trabajo, como estar 45 días con chubasquero y botas de agua, algo que esto ya no ocurre en este puerto en el que estamos ahora, gracias a Dios, al que llegamos en 1982 con mi amigo Vicente Alamar, encargado de la gasolinera y 16 embarcaciones, que son las primeras que trajimos.

A partir de ahí empezamos con los nuevos fondeos, cuya cadena provenía de la Unión Naval de Levante y las teníamos que remolcar con el remolcador. Después de traerlo todo fue un trabajo que nos costó mucho porque no teníamos en el Club, en ese momento, embarcaciones a motor, ni motores ni nada, todo a palillo y remo, muy duro y muy complicado.

Hay algo que la gente no sabe, o creo que muy poquitos sí lo saben, es de que aquí hemos hecho los fondeos al viento, cuando soplaba de Sur pues al Norte y así siempre, dependiendo de la dirección del viento. Todo ello nos costó un poco más de lo normal pero bueno, al final aquí está el Club. A día de hoy se han cambiado todos los fondeos porque la acción galvánica se come las cadenas y ahora es más seguro y de mejor calidad.

1982 marcó un antes y un después en la historia del RCN Valencia. ¿Cómo viviste ese cambio y esa transición?

El cambio de sede, de puerto, pienso que fue muy importante porque pasamos de uno muy pequeño a otro cien veces más grande. Esa nueva situación propicio que con la gente que éramos en ese momento debíamos hacer de todo en el Club, no había empresas del sector como pintores, carpinteros, electricistas en otros muchos.

En este sentido, y en esa época del cambio, recuerdo con mucho cariño al contramaestre Gabriel, todo un señor haciendo algo que pocos saben en la historia del Club. Este señor, en un momento complicado que tuvimos, pago de su bolsillo dos nóminas a todos los trabajadores. Gabriel y Anita, que era su mujer, siempre nos dieron su apoyo y cariño, siempre estuvieron a nuestro lado, es algo que casi nadie conoce, pero sí lo saben los antiguos socios y saben un poquito de muchas cosas que sucedieron en esos momentos del cambio, en ese periodo de tiempo en el que hubo sus cosas buenas y otras no tanto.

¿Cuáles han sido las personas que te han marcado más este medio siglo de tu vida en el Club?

Si ha habido alguien que me he marcado en estos 52 años ha sido Don Manuel Casanova, qué es quién realmente protegió a todos los trabajadores. Para mí ese señor ha sido lo máximo, porque realmente es quién hizo grande el club, contando como es lógico con el apoyo de su junta directiva, pero él fue el que logró que hoy el Real Club Náutico de Valencia sea lo que es en la actualidad. Lo hizo grande y dejo un legado importante, no solo a los trabajadores y socios, sino también a la sociedad valenciana, logrando al mismo tiempo colocarlo en un lugar destacado en el mundo.

También me han marcado mucho otros presidentes, como Juan Salañer o José María Cano, que fueron los últimos dos presidentes que yo he conocido de esa época, además de Casanova, Manuel Pons o ahora Alejandro Fliquete.

A nivel personal y con respecto Salañer y Cano, con uno me fue mejor, aunque bien es cierto que en ese periodo el Club no atravesaba un buen momento, era el cambio de sede y otras situaciones, haciéndolo todo algo más complejo y difícil de ejecutar. Con el resto, el trato ha sido siempre cordial y de entendimiento.

A nivel deportivo… ¿Cómo fueron sus inicios?

Recuerdo con cariño los comienzos, en nuestras primeras regatas como club organizador, en especial de la clase Snipe. Valencia era una de las sedes y puertos más importantes y con un altísimo nivel y números de barcos.

Me viene a la memoria, como no, Félix Gancedo, todo un caballero el cual siempre mostró un cariño especial por nuestro Club y nuestra regata de Snipe, uno de los impulsores de ese Gran Trofeo Valencia.

El Club ha tenido un crecimiento muy grande en la parcela deportiva y siempre ha logrado grandes éxitos. En todos estos años, sobre todo al principio de los 80, jamás había visto tanta gente, venían de todo el mundo a presenciar y participar en nuestras regatas y disfrutar de nuestras instalaciones. Ha habido muchos tipos de regatas, catamaranes y barcos de grandes esloras, la vela era todo un éxito en esa época. Siempre ha tenido una trayectoria ascendente.

La Humbelina fue un sello de identidad

Es cierto que lo ha sido y lo es para los nostálgicos. Llegó de Vinaroz, creo recordar, era un barco de pesca lo arreglaron Pepe y Manolito, le cambiaron los motores, le pusieron una cubierta, lo dejaron casi nuevo, pero como en la vida misma y con 100 años todo tiene un principio y un final. Don Paco Balaguer es quién le puso el nombre de Humbelina.

Has mencionado dos nombres que han dejado su huella personal en el Club: ‘Manolito’ y ‘Don Paco’

Manuel Narbona, Manolito para todos, se llevaba bien con todos los trabajadores. Yo creo que tenía todo aquello que una persona buena puede tener.  Yo tenía mucha amistad con él y cuando venía y quería algo siempre lo teníamos preparado, porque todos los trabajadores estábamos con él y él con nosotros, era una relación que teníamos muy especial.

Con Don Paco Balaguer también tuve una muy buena amistad, aunque era algo diferente ya que venía un rato a la oficina y poco a varadero. Siempre salía a las regatas con su barco, el cual lo tenía bien arranchado, le dábamos todos los servicios que podíamos porque era nuestro trabajo, aunque el trato que tuve fue algo escaso, pero el poco muy intenso.

 ¿Cómo ves al RCN Valencia a día de hoy?

Ha habido un gran trabajo y se ha hecho un club muy grande. A día de hoy es un club muy grande y veo que es uno de los clubes mejores de España por no decir el mejor, al menos para mí. Tiene todas las dársenas ocupadas, una actividad deportiva plena, con vela, remo, tenis, multideporte, ha crecido de manera espectacular, con una piscina y vestuarios renovados, una gran obra que ya le tocaba y por ello pienso que, desde la Junta Directiva, presidida por Alejandro Fliquete, se está trabajando bien en favor de los socios, algo que he intentado hacer todos estos años, trabajar lo mejor posible para cumplir con sus necesidades.

Por otro lado, y a día de hoy, podemos decir que hemos tenido mucha suerte de que en otros puertos se hayan marchado los transeúntes y los haya acogido el Club, algo que le ha favorecido y favorece mucho. 

Por desgracia no hay los socios que había al principio, algo que entra dentro de los normal, pero esos transeúntes que han llegado se han traducido en una fuente de ingresos importante y han permitido hacer más cosas.

¿Y a partir de ahora?

Tengo varias actividades previstas, lo más importante es no parar y si crees que tienes la fuerza para seguir adelante debes llevar adelante tus proyectos, porque la vida es eso: seguir adelante y no pararse, uno tiene que estar activo porque las cosas cuando se reactivan al final funcionan mejor.

Tengo unas cositas por ahí, porque evidentemente me conocen muchos socios, los cuales me buscan, no obstante, cada vez menos al llegar nuevas generaciones. Ahora me dedicaré a pescar porque es lo que a mí me gusta, aunque también está complicando la cosa, pero en fin la vida es así y debemos seguir porque no se puede parar, no te puedes quedar en casa, tienes que seguir.

No me voy a despedir sin dar las gracias a todos mis compañeros, a todos y sin distinciones, aunque sí quiero destacar algunos a los que les ‘abrí las puertas’ hace muchísimos años como Juan Tatay, Carlitos, Chema, Paco, Jesús o a mis compañeros en capitanía, o bien otros que llevan tanto años en el Club como Elvi, Albina, mi mujer o José Vicente Esteve, vamos los veteranos, pero hay muchos otros que llevan años en la casa y con los que he compartido muchas cosas y solo me quedo con las buenas vividas con todos ellos. A todos, gracias de corazón por haberme dado la oportunidad de poder ser vuestro amigo.

Gracias y hasta luego, nos vemos en las pesqueras.

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